Soñé que te mentaba la madre... y me desperté sonriendo.
Me sentí fuerte y te sentí indefenso, tus ojos, tan inexpresivos se llenaban de agua y yo sólo tenía ganas de enterrarte un tenedor en el culo.
La satisfacción que sentía al amanecer era inexplicable, pero de golpe comprendí que no era mas que un sueño y que en vida real mi falta de ovarios es notable, así como lo es la escasez de oportunidades para hacerlo.
Pero ya llegará el momento corazón, lo juro.
9 de enero de 2010
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